La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, exigió a la presidenta Claudia Sheinbaum que respete su presunción de inocencia ante sus señalamientos y por parte de actores políticos federales, quienes la han acusado de traición a la patria y de presunta complicidad tras un operativo de agentes de la Agencia de Inteligencia Central de Estados Unidos (CIA) en esa entidad. Y criticó que «cuiden» «con algodones al gobernador con licencia de Sinaloa Rubén Rocha Moya, ante acusaciones de narcoterrorismo por parte de Estados Unidos.
En entrevista con Ciro Gómez Leyva, la gobernadora del Partido Acción Nacional (PAN) cuestionó a la mandataria nacional:
“¿Dónde está la presunción de inocencia, perdón? Así sea la presidenta de la República, perdón, doctora Claudia Sheinbaum ¿Dónde está la presunción de inocencia? ¿Qué pruebas? Ahora sí, Pues qué pruebas, pruebas, pruebas ¡Eh! ¿Dónde está ese hecho que le hace a ella pensar que yo sabía que había gente norteamericanos?”
Y es que aseguró que mientras a ella solo falta que el gobierno de Sheinbaum la cuelgue en el asta de bandera del Zócalo de la Ciudad de México, al gobernador con licencia de Sinaloa Rubén Rocha Moya, lo cuidan:
“Normalizamos las cosas, no salimos a defendernos y hoy pasa con Maru y mañana con quién y después con quién… Y entonces este país por eso se está cayendo a pedazos. Ah ¡No! Pero con Rocha Moya, bueno ¡Cuidado! A él hay que cuidarlo con algodones, porque él no ha hecho nada y si vamos a Culiacán y no podemos salir después de las cuatro de la tarde, es porque no quisimos salir… No es porque haya algún peligro por el narcotráfico o los cárteles del crimen organizado”.
Cabe señalar que los casos de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se encuentran en el centro de una fuerte confrontación política en México debido al trato diferenciado que el partido oficialista Morena otorga a ambos mandatarios.
Mientras la oposición acusa a Morena de aplicar una «doble vara» de medir, el partido en el poder argumenta que los expedientes de cada uno tienen contextos jurídicos y probatorios totalmente distintos.